ENTENDER EL BOXER - TOMASO BOSI
- TRADUCCION NO OFICIAL AL ESPAÑOL POR FMBOX´S
- VERSION ORIGINAL EN ITALIANO
- TOMASO BOSI - DATOS BIOGRAFICOS
TRADUCCION NO OFICIAL AL ESPAÑOL POR FMBOX´S
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ENTENDER EL BOXER - POR TOMASO BOSI
El lector atento y objetivo se dará cuenta de que mi anterior escrito excedió cualquier intención de polémica personal. La mayor demostración de esto, es el hecho que retomo el argumento sobre el tipo y sobre las aptitudes del Bóxer, dejando deliberadamente de perder tiempo en acusaciones, quejas, insinuaciones, etc, etc.-
Se añade el hecho que recientemente en Bolonia ha tenido lugar un Congreso de Jueces Especialistas del Bóxer, donde se ha tratado sustancialmente sobre las actuales necesidades de la cría del Bóxer en Italia: en otras palabras, se ha sacudido el polvo sobre el artículo de “De Sanctis”, confirmando mis aspiraciones de que dicho artículo no cayera en el vacío y se le diera mayor importancia. |
El lector verá el resto de lo demás informado oficialmente de aquella sesión extremadamente interesante, porque fue magníficamente conducida por el nuevo Presidente y por el estilo, el calor, la competencia y sabiduría de todos los participantes. Desde hace muchísimos años no asistía a un debate entre Boxeristas, tan rico y de tal nivel. Indica de que todo estuvieron fundamentalmente de acuerdo tanto sobre las tesis de De Sanctis, como sobre la necesidad de tomar otros caminos.
Ha sido justo en aquella sede, que ha madurado en mí la idea de retomar el argumento sobre las aptitudes y sobre el tipo del Bóxer, con un discurso lógico que explicara y diera a entenderle al lector más inexperto porqué el Bóxer tiene que comportarse de un cierto modo, porque debe estar hecho según un cierto modelo y por lo tanto, porque no esta permitido a nadie soñar con una morfología diferente de aquélla que, a razón vista, el Estándar pretende.
La fuente a los que son remontados por este escrito son: el usual Stockmann e Ivor Ward Davies, ingeniero inglés, como autor de un interesante estudio “El Bóxer como máquina”, visto desde un punto de vista ingenierístico, que es de lo mejor yo haya leído en estos últimos tiempos.
En su autobiografía, la Sra. Stockmann recuerda un episodio que, a nuestro parecer, es extremadamente emblemático e instructivo para entender las aptitudes del Bóxer. Philipp Stockmann tiene poco de haber adquirido su primer cachorro boxer: Pluto, y siempre lo lleva consigo a su puesto de trabajo que queda en una gran manzana de casas populares en la periferia de Mónaco, en cuyo vasto corral estacionan y juegan los perros de los numerosos inquilinos. Entre los otros, un dogo que era el terror de todos los perros de esa zona.-
Un día el gran danés está carcomiendo al sol un gran hueso mientras que los otros perros estában sentados en círculo a debida distancia a gozarse la escena. Pero no Pluto, el que con su andadura bamboleante, su aire un poco inconsciente y un poco arrogante, atraviesa el corral y se acerca impávido al gran danés para dividir con él el banquete.El dogo interrumpe su acción y agarra por la piel de la espalda al inesperado pelmazo levantándolo en el aire antes de castigarlo severamente. Pero el cachorro boxer, con un rápido movimiento, se vuelve dentro de su manguito de piel y agarra con la fuerte mordaza de sus mandíbulas la región debajo de las órbitas del gigante, el que sorprendido y destruido por el dolor, gira la presa y trata de librarse su agresor, sacudiendo la cabeza a todas las partes y agitándose furiosamente para sacarse de encima aquella pequeña.- El cachorro no deja hasta cuando tiene la neta sensación que el animal está derrotado y dispuesto a aceptar la rendición sin condiciones. Sólo entonces gira la presa y con aire triunfante y soberbio va a tomar posesión del hueso que le corresponde como trofeo de victoria, mientras que el dogo humillado se mueve en retirada con la cola entre las piernas.
Hemos dicho que es un episodio emblemático: y de hecho refleja y retoma todo lo que el hombre en siglos de convivencia y colaboración ha instigado en el cerebro de su auxiliar a través de sangrientas batallas de caza con los toros o con los jabalíes de las selvas donde habita.
La naturaleza ha proyectado inicialmente un solo tipo de perro, pero el hombre sucesivamente lo ha cambiado, plasmándolo y formándolo según la variedad y múltiples exigencias o necesidades. Por la caza mayor se vino creando un tipo de perro que debía estar dotado con una toma de gran potencia y una notable fuerza y mobilidad para poder ser aquel eficáz y formidable cazador y agresor de toros y de la caza mayor (antes, ciervos, jabalíes etcétera), que el hombre necesitó.Este perro tuvo que atacar lo salvaje, agarrarlo por la nariz y no dejarlo hasta su total derrota. Pluto se comportó de este modo, sin miedo, atacando el dogo alemán. Despacio, desde los antepasados de la edad media hasta hoy día, el Bóxer se ha transformado poco a poco desenvolviéndose por una modificación de las regiones de su cuerpo, que le permitieron cumplir sus funciones siempre con mayor rendimiento y facilidad.
Si nosotros nos detenemos a preguntarnos el porqué de esta evolución y las metas de ella, nos daremos cuenta de como tiene que ser el Bóxer y rechazaremos fácilmente las tentaciones de peligrosas desviaciones. Pluto nos ha enseñado( si no la historia no lo hubiera hecho de siglos) que la primera función del Bóxer es aquella de atacar una presa, de agarrarla y de no dejarla ir. El instrumento principal para alcanzar el objetivo es la cabeza; los dientes son los utensilios básicos, las mandíbulas la parte esencial. Imaginamos pues que nuestro Bóxer aferra la nariz del toro quedando completamente despegado por el terreno y suspendido en el vacío, sustentado por la simple toma de las mandíbulas. Prácticamente tenemos en acción una tenaza, cuya eficacia es multiplicada por una ligera combadura de la mandíbula. He aquí porque un buen mentón en el bóxer es indispensable. “No me importa que un Bóxer sea mucho o poco prognato, dijo el gran padre Widmann, pero me interesa que tenga mentón.” No es un factor estético, o lo es en menor medida, pero es primeramente ante todo un factor funcional: es de ese tipo porque es su función.
La justa distribución de los pesos, que debe garantizar la máxima eficacia, puede ser condicionada por el máximo ancho de las mandíbulas. La acción de tal mecanismo no requiere necesariamente el empleo de una gran fuerza y por lo tanto no será necesario al Bóxer un excesivo desarrollo de los músculos de las mejillas.
De la herida de la toma podrá surgir fácilmente una gran cantidad de sangre que podrá crear problemas, sea de respiración o de vista de nuestro perro: y entonces los pioneros de la raza han querido una trufa muy ancha y revuelta en sí y un stop bien pronunciado donde las arrugas conduzcan la sangre de la raíz de la nariz, abajo, hacia los labios para evitar los inconvenientes que he mencionado anteriormente.
Pero la caza de los grandes salvajes puso bien en evidencia que nuestro auxiliar todavía debía ser dotado con otras características fundamentales.Fue visto que los perros que no fueran, más allá de fuertes y construidos en el modo justo, también inteligentes, acabaron del peor modo en los choques con el adversario. Sabemos todos que la inteligencia y eficiencia del cerebro son dos elementos estrechamente unidos entre sí: aunque el cerebro es un milagro de miniaturización, sin embargo incluso solicita cierto espacio.Pues el bóxer inteligente deberá tener un cráneo suficientemente desarrollado, mientras que un cráneo flaco no sirve. Por consecuencia el morro deberá ser ancho, sea para tener mandíbulas bien distanciadas entre ellas, sea para balancear el cráneo. De lo que hemos dicho, dibuje la imagen real y típica de la cabeza del Bóxer. Una cabeza que no tenga características parecidas a aquéllas que hemos dicho, no podrá cumplir su función y no interpretará correctamento el tipo.
Brazo de soporte. Después de la cabeza necesitará tomar en consideración un sistema articulado que la conecte al medio mueble y le asegure en todo momento la posición mecánicamente mejor. Este sistema es el cuello, que debe ser largo y flexible, pero fuerte y musculado: 30-35 Kg. de boxers que sacude para arriba y abajo, tiene por delante un gran problema.Un perro con cuello de jirafa no resistiría mucho más de diez minutos. La posición del cuello ayuda a su flexibilidad: ello al insertarse profundamente entre los hombros y habrá un importante punto de fuerza en la prominencia occipital.
El Centro energético. Corazón y pulmones representan la central energética del Bóxer. Ella solicita naturalmente un espacio suficientemente amplia, con una buena elasticidad de las costillas y una correcta profundidad del tórax. Un perro demasiado alto sobre los miembros anteriores puede faltarle la proporción cuando tenga un tórax poco profundo.En tales casos la elasticidad de las costillas es insuficiente, mientras una caja toráxica demasiado pequeña y poco desarrollada no puede poner el motor en condiciones de resistir largo tiempo. El resultado final puede también ser agradable, según un juicio superficial, pero el tórax que se consigue será aquel de un terrier y no de un boxer.
El vehículo. La central energética de una máquina, en general, está situada muy cerca del punto más importante del chasis. Nosotros podemos comparar la columna vertebral del Bóxer con el telar de una máquina: con la sola diferencia que ello está constituído de una sola viga para tener el máximo posible de elasticidad. La fuerte musculatura conectada e integrada en la columna vertebral y una sólida articulación con la grupa aseguran solidés y fleccibilidad. Cuando ésta región es débil, se tiene una andadura tambaleante, muy a menudo unido con escaso empuje del posterior.A menudo no se presta atención a la importancia del complejo dorso-lomo-grupa en la andadura del bóxer, mientras en cambio éste es uno de los puntos focales del juicio. Siento a veces observar, como ha ocurrido también recientemente por parte de los jueces acreditados, como te conviertes en presa inconsciente de una bonita cabeza y se olvida de darle el justo valor (negativo, naturalmente) a una andadura que revela graves insuficiencias esqueléticas y funcionales.
Hasta ahora de la máquina bóxer habíamos tomado en consideración la Computadora (cerebro), la cabeza como equipo para desarrollar cierto trabajo, el cuello como brazo de palanca, la central energética representada por el tórax y los órganos en él contenido, la columna vertebral, como parte principal del telar. Hace falta añadir un medio de locomoción. El Bóxer es una máquina con motor posterior, como el resto de los demás cuadrúpedos. La potencia desarrollada y transformada en empuje por las patas posteriores con un movimiento alternado no rotatorio. Para explotar al máximo la potencia hace falta que los pies posteriores en el momento del empujón queden lo más largo posible al contacto con el terreno.Es un trabajo de palancas como lo confirma todo libro de anatomía. Una angulación carente limita el movimiento y obliga al perro a pequeños movimientos del posterior con un empuje insuficiente.
Puesto que un movimiento de este tipo, visto de detrás, puede parecer ahora bueno y necesario, durante juicio, debe tenerse mucho cuidado con el modo con que el perro se mueve.
Cuando el posterior, en cambio, es excesivamente angulado, éste será necesariamente débil a causa del juego incorrecto de las palancas, el escaso desarrollo de los músculos del muslo, y el débil ataque del garrón. En estos casos, observando el perro en movimiento, desde atrás no será posible ver las yemas de los pies posteriores; la fuerza de impulso será nulo o muy reducido.El anterior y posterior deben ser igualmente bien angulados. Un perro recto de hombros y con los posteriores correctos no podrá jamás balancear el largo del paso, siendo escalonado el tiempo en que los pies anteriores y aquellos posteriores son apoyados en el terreno.
En éste caso las patas anteriores marchan al vacío, puesto que deben quedarse más tiempo levantada en el aire describiendo hacia adelante una curva muy alta, hasta determinar allí una andadura interrumpida que para los profanos es muy bella, pero que de hecho se traduce en una pérdida de energía.
La andadura típica del Boxer es una cosa ligera y economómica por parecer poco llamativo en confrontaciòn con la andadura dispensiosa de un perro que consume toda su energía solo al trasladarse en una parte del Ring.
Las suspensiones. Como toda máquina también el Bóxer necesita suspensiones para ablandar los choques sobre el terreno. Si las angulaciones son correctas y la amortiguación es suficiente, la máquina está bien protegida contra cualquier perjuicio consiguiente del apoyo sobre el terreno. Cuando se proyecta un vehículo, uno de los objetivos de áquel es reducir al máximo el peso no soportado por los amortiguadores.Si la amortiguación del hombro es carente, se puede verificar otras soluciones: 1) ir a buscar la amortiguación en otra parte del miembro, por ejemplo solicitando una mayor inclinación del pectoral y, eventualmente, los pies pueden cerrarse con las yemas más espesas, o bien, 2) evitar una osamenta del anterior excesivamente pesada.
Cualquier defecto de construcción, en este punto, puede crear problemas, como luxación de los pectorales o pérdida de solidés del esqueleto. Otra cosa importante es la calidad del hueso: siendo ésta la materia con que se construye el telar de la máquina, ella no debe ser de hierro común pero sí de sólido acero.
La osamenta deberá ser desarrollada para evitar una impresión de debilidad, pero no hace falta olvidar que a veces la naturaleza trata de remediar una calidad ordinaria del hueso, con un aumento de volumen del mismo y todavía añadiendo peso superfluo. Pero no acaba para reducir la resistencia.
Aspecto general. Además de los que hemos visto hasta este momento, que son defectos que interesan la función y que tocan de cerca el tipo,(y que yo clasificaría como faltas primarias) también tenemos defectos que los autores ingleses, con feliz expresión, llaman cosméticos. Ellos pueden ser: los ojos claros, las orejas malportadas, la escasa pigmentación, el cresta, los colores en los dos límites de la capa, etcétera etcétera. Ellos no comprometen la eficiencia de la máquina, pero tienden a arruinar el aspecto general.Es por lo tanto oportuno no dejarse conducir de las impresiones superficiales y destacar en cambio otros aspectos más simples, pero más correctos, a los cuales no se reconoce siempre la debida importancia.
Hay luego tendencias en el estilo. Muy frecuentemente se mira complacidos a la altura y a este concepto si puedo aceptar mientras no se alteren la armonía en el equilibrio. Por otra parte hay reglas bien claras sobre el Estándar al respeto y son elocuentes. Sí debe sin embargo hacerse notar que desde un punto de vista ingenierístico es más correcto un macho al límite inferior de la estatura, que no uno en el límite superior.
Inspección final. Aunque es presisamente un control de calidad. En nuestro campo, éste es ejercido por los jueces, que son los responsables de la raza. El juez tiene que conocer las características básicas y la finalidad para que el bóxer ha sido planeado. No soy partidario de poner un toro en un Ring para juzgar un Perro de guardia, pero también es verdad que no se destruye un avión para experimentar cada misil teledirigido que es construido. Todo esto porque sabemos que si un mecanismo responde a las características solicitadas, satifazcerá a las necesidades por el que él fue construído.
El objetivo de este artículo nos parece a nosotros evidente: tratar de entender el Bóxer en su esencia: en las prestaciones que le son requeridas y, porqué ellas sean los mejores posibles, debe ser consecuencia de su conformación. Si he querido llevar al lector, en otras palabras, por un razonamiento frío y matemático a juzgar el Bóxer, de afuera y lejos, de conceptos meramente e discutiblemente estéticos, con sacrificio de la función y por lo tanto del tipo.
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VERSION ORIGINAL EN ITALIANO
Capire il Boxer di Tommaso Bosi
Articolo di Tommaso Bosi da rivista "Boxer" n.25 del febbraio 1979
Il lettore attento ed obiettivo si sarà certo reso conto che dal mio precedente scritto esulava qualunque intenzione di polemica personale. A maggior dimostrazione di ciò, sta il fatto che riprendo l'argomento sul tipo e sulle attitudini del Boxer, lasciando deliberatamente perdere accuse, lamentele, insinuazioni ecc. ecc.
Si aggiunga che recentemente a Bologna ha avuto luogo un convegno dei Giudici specialisti del Boxer, ove ci si è intrattenuti sostanzialmente sulle attuali necessità dell'allevamento del Boxer in Italia: in altre parole si è messo lo spolverino sull'articolo di De Sanctis, confermando poi le mie aspirazioni a che lo stesso articolo non cadesse nel vuoto, e gli fosse data la maggior importanza. Il lettore verrà del resto informato ufficialmente di quella seduta, che è stata estremamente interessante perché magnificamente guidata dal nuovo Presidente e per lo stile, il calore, la competenza di cui è stato dato saggio da tutti i partecipanti. Da moltissimi anni non si assisteva a un dibattito fra Boxeristi, così ricco e a un tale livello. Indice che oramai tutti erano fondamentalmente d'accordo sia sulle tesi di De Sanctis, sia sulla necessità di imboccare altre strade.
E' stata proprio in quella sede che è maturata in me l'idea di riprendere l'argomento sulle attitudini e sul tipo del Boxer, con un discorso ragionato che spiegasse e facesse capire al lettore più inesperto perché il Boxer deve comportarsi in un certo modo e perché è fatto secondo un certo modello e quindi perché non è permesso ad alcuno di sognare dei Boxer con una morfologia diversa da quella che, a ragion veduta, lo Standard pretende. Le fonti a cui sono risalito per questo mio scritto sono: la solita Stockmann e Jvor Ward Devies, ingegnere inglese, autore di un interessante studio sul Boxer come macchina, visto da un punto di vista ingegneristico, che è quanto di meglio io abbia letto in questi ultimi tempi.
Nella sua autobiografia, la Stockmann ricorda un episodio, che, a nostro parere, è estremamente emblematico ed istruttivo per capire le attitudini del Boxer. Philipp Stockmann ha da poco acquistato il suo primo cucciolo Boxer: Pluto, e lo porta sempre con sé sul suo posto di lavoro, che è un grande caseggiato popolare alla periferia di Monaco, nel cui vasto cortile sostano e giocano i cani dei numerosi inquilini. Fra gli altri, un alano che è il terrore di tutti i cani della borgata.
Un giorno l'alano sta rosicchiando al sole un grosso osso, mentre gli altri cani se ne stanno seduti in cerchio a debita distanza a godersi la scena. Ma non Pluto, il quale con la sua andatura ballonzolante e la sua aria un po' incosciente e un po' spavalda, attraversa il cortile e si avvicina impavido all'alano, per dividere con lui il banchetto. L'alano interrompe la sua azione e afferra per la pelle del dorso l'inatteso scocciatore, sollevandolo nell'aria prima di punirlo severamente. Ma il cucciolo Boxer, con una rapida mossa, si gira dentro il suo manicotto di pelliccia e afferra con la fortissima morsa delle sue mascelle la regione sottorbitale del gigante, il quale sorpreso e annientato dal dolore, molla la presa e cerca di liberarsi del suo aggressore, sbattendo la testa da tutte le parti e agitandosi furiosamente per togliersi di dosso quella piccola mignatta che non molla. Non molla fino a quando ha la netta sensazione che il bestione è sconfitto e disposto ad accettare la resa senza condizione. Solo allora molla la presa e con aria trionfante e superba va a prendere possesso dell'osso che gli spetta come trofeo di vittoria, mentre l'alano umiliato batte in ritirata con la coda fra le gambe.
Abbiamo detto che l'episodio è emblematico: e di fatto riflette e riprende tutto quello che l'uomo in secoli di convivenza e di collaborazione ha instillato nel cervello del suo ausiliare attraverso sanguinose battaglie di caccia con i tori o con i cinghiali delle foreste avite.
La natura aveva inizialmente progettato un solo tipo di cane, ma l'uomo successivamente lo aveva mutato, plasmandolo e formandolo secondo le sue varie e molteplici esigenze o necessità. Per la grande caccia si era venuto creando un tipo di cane che doveva essere dotato di una presa di grande potenza e di una notevole forza e mobilità per poter essere quell'efficace e formidabile cacciatore e assalitore di tori e di grande selvaggina (alci, cervi, cinghiali ecc.), di cui l'uomo aveva bisogno. Questo cane doveva attaccare il selvatico, afferrarlo per il naso e non mollarlo più fino alla sua totale sconfitta. Pluto si era comportato in questo modo, senza paura, attaccando l'alano. Piano piano, dagli antenati del medio evo a tutt'oggi, il Boxer si è venuto così via via evolvendo attraverso una modificazione delle regioni del suo corpo, che gli consentono di adempiere alle sue funzioni con sempre maggior rendimento e facilità.
Se noi ci soffermiamo a chiederci il perché di questa evoluzione e i traguardi di essa, ci renderemo conto di come deve essere il Boxer e respingeremo facilmente le tentazioni di pericolose deviazioni. Pluto ci ha insegnato (se già la storia non lo avesse fatto da secoli) che la prima funzione del Boxer è quella di attaccare una preda, di afferrarla e di non mollarla più. Lo strumento principale per raggiungere lo scopo è la testa; i denti ne sono gli attrezzi basilari, le mascelle la parte essenziale. Immaginiamo dunque che il nostro Boxer afferri il naso del toro restando completamente staccato dal terreno e sospeso nel vuoto, sostenuto dalla semplice presa delle mascelle. Praticamente abbiamo in azione una tenaglia, la cui efficacia è moltiplicata da una leggera curvatura della mandibola. Ecco perché un buon mento nel Boxer è indispensabile. «Non m'importa che un Boxer sia molto o poco prognato, diceva il gran padre Widmann, ma mi interessa che abbia mento». Non è un fattore estetico, o lo è in misura minore, ma prima di tutto è un fattore funzionale: cioè di tipo perché di funzione.
La giusta distribuzione dei pesi, che deve garantire la massima efficacia, è poi condizionata dalla massima larghezza delle mascelle. L'azione di un tal meccanismo non richiede necessariamente l'impiego di una grande forza e quindi non sarà necessario al Boxer un eccessivo sviluppo dei muscoli delle guance. Dalla ferita della presa sgorgherà poi facilmente una grande quantità di sangue che potrà creare dei problemi sia alla respirazione che alla vista del nostro cane: e allora i pionieri della razza hanno voluto un tartufo molto largo e rivolto all'insù e uno stop ben pronunciato con delle rughe che convogliassero il sangue dalla radice del naso, in giù, verso le labbra onde evitare gli inconvenienti di cui si è fatto cenno più sopra. Ma la caccia ai grandi selvatici aveva messo bene in evidenza che il nostro ausiliare doveva essere dotato ancora di altre caratteristiche fondamentali. Si era visto cioè che i cani che non fossero, oltre che forti e costruiti nel modo giusto, anche intelligenti, finivano per avere la peggio negli scontri con l'avversario. Sappiamo tutti che intelligenza ed efficienza del cervello sono due elementi strettamente collegati fra di loro: anche se il cervello è un miracolo di miniaturizzazione, tuttavia richiede pure un certo spazio. Pertanto il Boxer intelligente dovrà avere un cranio sufficientemente sviluppato, mentre un cranio esile non serve. Per conseguenza il muso dovrà essere largo, sia per avere delle mascelle ben distanziate fra di loro, sia per bilanciare il cranio. Da quello che abbiamo detto, scaturisce l'immagine reale e tipica della testa del Boxer. Una testa che non abbia caratteristiche simili a quelle che abbiamo detto, non potrà adempiere alla sua funzione e quindi non interpreterà correttamente il tipo.
Braccio di supporto. Dopo la testa bisognerà prendere in considerazione un sistema articolato che la colleghi al mezzo mobile e le assicuri in ogni momento la posizione meccanicamente migliore. Questo sistema è il collo, che deve essere lungo e flessibile, ma forte e muscolato: kg. 30-35 di Boxer che sbattono sù e giù, sono di per sé un grosso problema. Un cane dal collo di giraffa non resisterebbe più di dieci minuti. La posizione del collo aiuta la sua flessibilità: esso si inserirà profondamente fra le spalle e avrà un importante punto di forza nella prominenza occipitale.
Il Centro energetico. Cuore e polmoni rappresentano la centrale energetica del Boxer. Essa richiede naturalmente uno spazio sufficientemente ampio, con una buona elasticità delle costole e una corretta profondità del torace. Un cane troppo alto sugli arti anteriori può mancare di proporzione quando abbia un torace poco profondo. In tali casi l'elasticità delle costole è insufficiente, mentre una cassa toracica troppo piccola e poco sviluppata non può mettere il motore in condizione di resistere a lungo. Il risultato finale può anche essere piacevole, secondo un giudizio superficiale, ma il torace che si ottiene sarà quello di un terrier e non quello di un. Boxer.
Il veicolo. La centrale energetica di una macchina, in generale, è collocata molto vicino al punto più importante dello chàssis. Noi possiamo paragonare la colonna vertebrale del Boxer al telaio di una macchina: con la sola differenza che esso è costituito da una sola putrella per avere il massimo possibile di elasticità. La forte muscolatura connessa e inserita nella colonna vertebrale e una solida articolazione con la groppa assicurano solidità e flessibilità. Quando questa regione è debole si ha una andatura traballante, assai spesso collegata con scarsa spinta del posteriore. Spesso non si presta soverchia attenzione all'importanza del complesso dorso-lombi-groppa nell'andatura del Boxer, mentre invece questo è uno dei punti focali del giudizio. Spiace talvolta osservare, come è accaduto anche di recente da parte dei giudici autorevolissimi, come si diventi preda inconscia di una bellissima testa e si dimentichi di dare il giusto valore (negativo, naturalmente) a una andatura che rivela gravi insufficienze scheletriche e funzionali.
Finora della macchina Boxer abbiamo preso in considerazione il Computer (cervello), la testa come attrezzo per svolgere un certo lavoro, il collo come braccio di leva, la centrale energetica rappresentata dal torace e dagli organi in esso contenuti, la colonna vertebrale, come parte principale del telaio. Bisogna aggiungere un mezzo di locomozione. Il Boxer è una macchina a motore posteriore, come del resto tutti gli altri quadrupedi. La potenza sviluppata è trasformata in spinta dalle zampe posteriori con un movimento alternato non rotatorio. Per sfruttare al massimo la potenza occorre che i piedi posteriori nel momento della spinta rimangano il più a lungo possibile a contatto con il terreno. E' un lavoro di leve come lo conferma ogni libro di anatomia. Una angolatura carente limita il movimento e costringe il cane a piccoli movimenti del posteriore con una spinta insufficiente.
Poiché un movimento di questo tipo, visto di dietro, può sembrare ancora buono, è necessario, in sede di giudizio, fare molta attenzione al modo con cui il cane si muove.
Quando il posteriore, invece, è eccessivamente angolato, esso sarà necessariamente debole a causa del gioco non corretto delle leve, dello scarso sviluppo dei muscoli della coscia, del debole attacco del garretto. In questi casi, osservando il cane in movimento, dal di dietro non sarà possibile vedere i polpastrelli dei piedi posteriori; la forza di impulso sarà annullata o molto ridotta. Anteriore e posteriore devono essere ugualmente bene angolati. Un cane diritto di spalle e con i posteriori corretti non potrà mai bilanciare la lunghezza del passo, essendo sfalsato il tempo in cui i piedi anteriori e quelli posteriori vengono appoggiati sul terreno. In questo caso le zampe anteriori marciano a vuoto, poiché devono restare più a lungo sollevate nell'aria descrivendo una curva molto alta verso l'avanti, fino a determinare con ciò una andatura interrotta che per i profani è molto bella, ma che di fatto si traduce in perdita di energia. L'andatura tipica del Boxer è così leggera e redditizia da sembrare poco appariscente in confronto con l'andatura dispendiosa di un cane che consuma tutta la sua energia solo a spostarsi da una parte all'altra del Ring.
Le sospensioni. Come ogni macchina anche il Boxer ha bisogno di sospensioni per ammorbidire gli urti sul terreno. Se le angolature sono corrette, l'ammortizzazione è sufficiente e la macchina è ben protetta contro qualsiasi danno derivante dall'appoggio sul terreno. Quando si progetta un veicolo, uno degli obiettivi è quello di ridurre al massimo il peso non sopportato dagli ammortizzatori. Se l'ammortizzazione della spalla è carente, si possono verificare altre soluzioni: 1) andare a cercare l'ammortizzazione in una altra parte dell'arto, richiedendo ad esempio una maggior inclinazione del pastorale e, eventualmente, dei piedi più chiusi con dei polpastrelli più spessi, oppure, 2) evitare una ossatura dell'anteriore eccessivamente pesante. Qualsiasi difetto di costruzione, in questo punto, può creare dei problemi, come lussazione dei pastorali o perdita di solidità dello scheletro. Un'altra cosa importante è la qualità dell'osso: essendo questa la materia con cui è costruito il telaio della macchina, essa non deve essere di comune ferro, ma di solidissimo acciaio. L'ossatura dovrà essere tanto sviluppata da evitare una impressione di debolezza, ma non bisogna dimenticare che talvolta la natura cerca di rimediare a una qualità scadente dell'osso, con un aumento di volume dello stesso e aggiungendo ancora peso superfluo. Ma ciò finisce per ridurre la resistenza.
Aspetto generale. Oltre a quelli che abbiamo visto fino a questo momento, che sono difetti che interessano la funzione e che toccano più da vicino il tipo (e che io classificherei come difetti primari) abbiamo anche dei difetti che l'autore inglese, con felice espressione, chiama cosmetici. Essi possono essere: gli occhi chiari, le orecchie malportate, la scarsa pigmentazione, la giogaia, i colori ai due limiti del mantello, ecc. ecc. Essi non compromettono l'efficienza della macchina, ma tendono a rovinare l'aspetto generale. E' pertanto opportuno non lasciarsi guidare da impressioni superficiali e mettere invece in luce altri aspetti più semplici, ma più corretti, ai quali non sempre si riconosce la dovuta importanza. Ci sono poi delle tendenze nello stile. Molto spesso si guarda compiaciuti all'altezza e questo concetto si può accettare fino a quando non si alterino né l'armonia né l'equilibrio. D'altra parte vi sono delle regole ben chiare e lo Standard al riguardo è eloquente. Si deve tuttavia far notare che da un punto di vista ingegneristico è più corretto un maschio al limite inferiore della statura, che non uno ai limiti superiori.
Ispezione finale. Ovunque occorre un controllo della qualità. Nel nostro campo, esso è esercitato dai giudici, che sono i responsabili della razza. Il giudice deve conoscere le caratteristiche di base e lo scopo per cui il Boxer è stato progettato. D'accordo che non verrà condotto in Ring un toro per giudicare un Bulldog, ma è anche vero che non si distrugge un aereo per sperimentare ogni missile telecomandato che viene costruito. Tutto questo perché sappiamo che se un meccanismo risponde alle caratteristiche richieste, soddisferà ai bisogni per i quali è stato costruito.
Lo scopo di questo articolo a noi sembra evidente: cercare di capire il Boxer nella sua essenza: nelle prestazioni che gli sono richieste e, perché, esse siano le migliori possibili, conseguentemente nella sua conformazione. Si è voluto portare il lettore, in altre parole, attraverso un ragionamento freddo e matematico a giudicare il Boxer al di fuori e lontano da concetti meramente e discutibilmente estetici, con sacrificio della funzione e quindi del tipo.
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